Mundo ficciónIniciar sesiónSarah miró a Álvaro un momento. Estaba por la ventana mirando hacia afuera pensativo, tenía un montón de papeles en su escritorio, desordenados, algunos en el suelo, como si en un ataque de ira, los hubiera lanzado lejos. Terminó de entrar al despacho y se acercó suavemente.
—¿Y tú?, ¿no deberías estar durmiendo?
Sarah se sobresaltó y lo miró confusa. Él se volvió y sonri&oacu







