Mundo ficciónIniciar sesión
―Cinco años viví siendo esclavo sexual en el internado, les gustaba el sufrimiento ajeno, el sado y yo era su juguete…
—Lo siento tanto, Nicolás, yo de verdad…―ambos lloraban abrazados.
―No fue tu culpa.
Eso fue una sorpresa para ella, hasta el momento, él la culpaba de su sufrimiento.
―Es verdad, no puedo odiarte, por más que lo desee, por más que por mucho tiempo quise







