Fabrizio podía sentir el nerviosismo de Cloe. Su postura era tensa y en los últimos diez minutos se había llevado la mano hasta el cabello más de una vez para acomodárselo detrás de la oreja, pese a que lo traía sujeto en una cola.
—Todo saldrá bien —dijo apretando la mano que sujetaba y le dio una sonrisa.
Conocía lo suficiente a sus padres para saber que estarían emocionados con la noticia.
—Lo sé, pero no puedo evitar sentirme algo ansiosa.
Se inclinó y depositó un beso en su frente. Cloe ac