Cloe aceleró el paso para alcanzar a su padre. Él ya le llevaba algo de ventaja cuando salió de la casa y, aunque no iba demasiado rápido, sus pasos eran largos.
Pensó en llamarlo, pero eso solo iba a atraer la atención del resto y lo menos que necesitaba en ese momento era que su familia se enterara de lo sucedido, se los iba a decir —había aprendido la lección sobre ocultar las cosas— pero no en ese momento.
Su padre caminó por al menos otros cien metros y luego se detuvo cerca de la orilla