La limosina se detuvo frente al Paradise Hotel, una edificación que conservaba su estilo antiguo de cinco pisos y varios acres de extensión.
Fabrizio tomó la manija de la puerta y fue el primero en bajar. Una vez fuera se dio la vuelta y le tendió una mano a Cloe. Ella bajó con toda elegancia. Sin lugar a dudas, estaba hermosa. Traía puesto un vestido largo de color dorado que la hacía ver más radiante de lo usual. Fabrizio se había sentido tan tentado a desnudarla al verla con él y no salir nu