Cloe miró el lugar en el que se había reunido con Maurizio. Era algo pequeño, pero no por eso menos agradable. El color de las paredes era de un tono melón que transmitían una sensación de paz al igual que la música que sonaba de fondo.
Era la primera vez que estaba en aquella pastelería y sabía que iba a volver. Parecía el lugar perfecto para relajarse un rato mientras leías un libro o te sumergías en tus pensamientos.
—No estaba seguro si te gustaría el lugar —dijo Maurizio, sonaba algo inse