Capítulo 49 Me gusta muchísimo mi mujer
En horas de la noche, Arabella todavía seguía vigilando el sueño del abuelo Brown y de vez en cuando le ponía el dedo debajo de la nariz, a ver si seguía respirando, precisamente la novena vez que lo hizo, el abuelo abrió sus arrugados ojos y la miro con gran enojo— ¿Qué haces, chica embarazada? ¡Todavía no me he muerto! !No pasará, ni aunque lo desees!
Arabella brincó del susto — ¿Qué haces aquí? ¿Por qué no te has ido? ¿Acaso no puedo dormir en paz?—c