CAPÍTULO 73
MONSERRAT
Hoy, después de tantos años, me reuniré a solas con Julián.
Solo pensar en eso me provoca un nudo en el estómago que intento disimular detrás de mi escritorio. No debería sentir nada, no a estas alturas, no después de todo lo que pasó y de cómo mi vida ha cambiado. Sin embargo, mis manos sudan y mis pensamientos vuelven una y otra vez a la misma pregunta: ¿cómo será mirarlo otra vez, sin público, sin cámaras, sin nadie que se interponga?
Se trata solo de una firma, un asunto administrativo que quedó pendiente con Belmont Motors, nada más. Pero mi ansiedad insiste en convertirlo en algo mucho más grande.
Un golpe suave en la puerta me arranca de mis pensamientos.
—Ya se encuentra aquí, Julián Owen. ¿Lo dejo pasar? —pregunta Laura, mi secretaria.
Asiento con la cabeza, aunque siento que mi respiración se acelera.
La puerta se abre y, tras ella, entra él. No importa cuánto me prepare, siempre ocurre lo mismo: el aire de mi oficina parece llenarse con su olor, ese