La soltó provocando que ella callera una vez más al suelo, mientras él caminaba hacia el pasillo que conducía a las habitaciones.
Naia no lo pensó dos veces, sólo actúo y tomó una de las esculturas de madera que Matthew coleccionaba, corrió hacia Curtis y lo golpeó tan fuerte como pudo, logrando que gimiera por el dolor del golpe en su espalda.
— ¿Qué crees que haces maldita zorra? —gimió para luego voltear y abalanzarse sobre ella.
Pero antes de que lo consiguiera ella no se quedó quieta, elev