Si hubiese estado de pie, estaba segura que las rodillas hubieran cedido hasta caer, para su fortuna estaba sobre esa camilla de enfermería y apretada en esos brazos que ahora alrededor de su cuerpo los sentía fuertes y protectores. No sólo sus labios conectaron, sino también sus lenguas. Aquel beso que inició un tanto rápido e inocente se estaba convirtiendo en uno caluroso y apasionado. Como si ambos estuviesen sedientos luego de varios días sin agua y por fin pudieran aliviar un poco sus gar