— ¿Desde cuándo ser latina es igual a ser ladrona? —refunfuñó Naia antes de acostar a su hijo en la cuna.
Aquellas palabras la habían molestado en demasía y lo peor de todo es que no resultaba ser la primera vez que las escuchaba. Desde antes de llegar a Estados Unidos sabía que existía la discriminación, pero jamás imagino al nivel que se enfrentaría en este nuevo país, en el que incluso la señalaban de manera injusta sin conocerla.
Se sentó sobre su cama pensando que incluso Curtis, a pesar d