Mundo ficciónIniciar sesiónNaia acomodó al bebé sobre su regazo. Leo empezó a bostezar anunciando se dormiría, pero sin que ella se hubiera dado cuenta él ya se había apoderado del peluche abrazándolo, incluso una sonrisa parecía explayarse por su rostro, así que acarició la cabecita para ayudarle a conciliar el sueño. Una vez vio que el pequeño había cerrado sus ojos volteó a mirar las compras a su lado, pareci&eacu







