Peter forcejeaba contra los guardias, pero eran demasiado fuertes. No pudo liberarse. Tras el incidente, lo sentenciaron a quince días de detención por agredir a Stacey dentro de la prisión.
Lo que Peter no esperaba era que Stacey perdiera completamente la razón. Una evaluación psiquiátrica lo confirmó. Peter, aunque no estaba loco, parecía un hombre destruido. Su comportamiento era el de alguien que lo había perdido todo.
—¿Qué he hecho? —susurró.
Cayó de rodillas. Se golpeó la cara una y otra