Punto de vista de Adrián
Al principio, todo parecía un sueño, algo que había presenciado, sin participar. No fue hasta que ella se alejó e Isabel me tocó que me di cuenta de que no era así.
Mi madrina y esposa me había visto en un momento íntimo con Isabel y no había dicho ni una palabra; simplemente siguió con su vida. Sentí que el aire se me escapaba de los pulmones, como si se me hubiera atascado, y no podía soportar quedarme de brazos cruzados.
—¡Quita tus manos de encima! —le grité a Isa