Punto de vista de Adrián
La observé mientras cenaba, cerrando los ojos al saborear la comida, y no pude evitar sonreír. «Vaya, parece que estás disfrutando de la comida mucho más de lo que pensaba», dije, dejando los platos a un lado tras haber terminado de cocinar.
Se encogió de hombros. «Está buenísima». Sus ojos se encontraron con los míos un instante antes de que diera otro bocado. Cerró los ojos y gimió de placer; al oírla, sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo, endureciéndolo aún más. Ce