Punto de vista de Selina
Sentía su aliento en la nuca; un escalofrío me recorrió el cuerpo por su cercanía y quise apartarlo. Debí haberlo hecho, pero no fui capaz. En cambio, logré girarme para mirarlo.
Estaba justo detrás de mí, sus ojos oscuros de deseo y lujuria. Su mirada me estremeció; me hacía sentir deseada y querida. Sus ojos se posaron en mis labios un instante, un momento que alcancé a captar antes de volver a mirarme a los ojos.
—No podemos seguir así, Adrian —protesté con voz baja