Han pasado ya treinta y un años completos desde aquella noche tormentosa, oscura y desgarradora, cuando la lluvia parecía querer borrar hasta sus propias huellas, cuando la traición les arrebató todo lo que tenían y creían, cuando el mundo entero les dio la espalda y la injusticia pareció haber ganado para siempre. Treinta y un años: más de once mil días y noches de lucha callada y valiente, de lágrimas secadas mutuamente, de caer y levantarse una y otra vez, de aferrarse el uno al otro cuando