Los días después de aquella noche con Gabriel fueron sorprendentemente normales.
Lucía había esperado cierta incomodidad. Quizá demasiados mensajes, preguntas sobre lo que significaba haber vuelto a compartir intimidad o alguna conversación innecesariamente profunda que terminara obligándolos a definir un futuro que todavía no necesitaban definir.
No ocurrió nada de eso.
Gabriel regresó a su apartamento el lunes después del trabajo. Lucía se quedó en el suyo. El martes cenaron juntos y él se ma