El día que fui a probarme el vestido de novia, Lucas me acompañó.
Con el brazo aún enyesado, cambiarme no era fácil, pero él estuvo ahí, todo el tiempo, ayudándome con paciencia y sin una sola queja.
Probé varios vestidos, uno tras otro, hasta que me detuve frente a uno que me dejó sin palabras: Estrella Nocturna.
Lo había diseñado yo misma en la universidad. Lo vendí hace años para ayudar a Hugo y Nelson a levantar su negocio.
Jamás imaginé volver a verlo, y mucho menos en esa tienda... Resultó