Me dejé caer contra la pared, sin fuerzas, con un dolor tan fuerte que apenas podía respirar. Las lágrimas me bajaban por las mejillas, sin fuerza.
Entonces recordé lo que Gloria me había dicho en la cubierta del yate: "Dime, ¿quién crees que es más importante para ellos? ¿Tú o yo?"
Ahora lo sabía: La importante era ella. Yo... solo era alguien que no contaba.
Minutos después, un médico llegó con el traumatólogo de guardia.
No hubo discusión sobre quién debía entrar primero.
Nos llevaron a las d