—¡No seré tu yegua de cría! —Lucía se quedó de pie, asombrada de cuánta ira podía sentir hacia una sola persona. No podía creer que hubiera venido aquí para esto. Incluso se permitió pensar que esto podría ser una escapada romántica. Nunca aprendió la lección con respecto a Javier Hernández, ¿verdad? Era tan patético. Tienes que ser el hombre más vil que conozco para sugerir algo tan despreciable. Lo último que querría es casarme contigo. Y en cuanto a tener un bebé, no me imagino que tú…
“No t