Se sintió adulta por primera vez en su vida, en igualdad de condiciones, y la adrenalina resultante le dio confianza.
Javier hizo tintinear las llaves. "Ah", dijo.
Su expresión no era alentadora. De hecho, estaba ansioso por irse. A sus casi treinta años, Javier Hernández estaba en su mejor momento, y era prácticamente el hombre más atractivo que Lucía había visto en su vida.
Se acercó tres pasos. "Pensé que te gustaría invitarme a cenar algún día", dijo.
La expresión de su rostro, como si lo h