Lucía hizo una mueca. Sam Haskins había ocupado un puesto en la junta directiva de BenTel durante más tiempo que nadie, incluso antes de que Lucía naciera. Era muy formal y educado. Jamás le pediría a Alejandro que interrumpiera una reunión a menos que fuera una cuestión de vida o muerte.
Alejandro cogió el teléfono. «Pásame la llamada». Golpeó el escritorio con el bolígrafo, nervioso, frunciendo el ceño. En ese instante, Lucía pudo ver cuánto le preocupaba todo. Era la misma mirada que tenía s