—No puedo creer que dos personas desnudas estén aquí teniendo esta conversación tan tonta. Solo tú, Lucía. Baste decir que me excitas. Punto final.
—Te estás enfadando.
—No. Me estoy frustrando. Hay una diferencia. Te lo preguntaré una última vez. ¿Me deseas?
La pausa en la conversación fue lo suficientemente larga como para albergar una sinfonía entera… o eso pareció. Pero al fin, se movió y asintió. Una sonrisa lo habría hecho sentir mejor, pero en ese momento no tenía ganas de ser quisquillo