Tyler dejó de hacer lo que estaba haciendo y la miró con los párpados pesados. "¿Quieres que pare?"
Ella lo miró fijamente, respirando con dificultad.
"¿Sí o no?", preguntó él, con ojos oscuros e intensos. Y ella no tenía duda de que si le decía que no, pararía. Sin hacer preguntas.
"No pares."
Una sonrisa hambrienta curvó sus labios y la mano en su muslo comenzó a deslizarse hacia arriba.
En ese momento supo que no había vuelta atrás. El trato estaba hecho. Iba a acostarse con Tyler.
Su alient