Parecía esperar que él dijera algo, pero él no pudo articular palabra. Estaba completamente paralizado por la incredulidad. No podía creer que ella estuviera diciendo todo aquello que hacía tiempo que había dejado de oír.
—Ahora he visto todas estas facetas tuyas —continuó Lexi. —Y los amo a todos. Me quedo en Olkfield, y me importa un bledo si eso no te funciona, porque esta vez tu discursito no sirvió de nada. No me voy a ir con una sonrisa de oreja a oreja como todas esas otras chicas. Me qu