CAPÍTULO 62. Entrégasela
Franco levantó la barbilla mientras el rostro de Archer se ponía mortalmente pálido.
—¿Amira…? —murmuró con voz ahogada—. No… eso no puede ser. ¡No es cierto! ¡Amira no es una traidora! —la defendió—. ¡Ella jamás le haría eso al Conte…!
Pero la mirada tranquila de Salvador Rossi solo hablaba de lo confiado que estaba al respecto.
—Una madre haría cualquier cosa por su hijo —replicó—. Incluso sobrevivir. —Y Franco sabía que aquella era una clara alusión a Victoria—. ¿Creíste que no se convertirí