CAPÍTULO 63. No puedo traicionarlo...
Una hora antes.
Victoria solo escuchó su teléfono repicar una vez, y supo que algo sucedía porque Franco prácticamente acababa de marcharse. A su celular entró un solo mensaje, una larga línea de números y letras encabezadas por un nombre: Wilde 8.
La muchacha trató de recordar lo que Franco le había enseñado sobre descifrar los códigos de Amira, porque era evidente que no podían venir de ninguna otra persona.
Encontró aquella frase de Oscar Wilde en el pequeño cuaderno que él había dejado a su