CAPÍTULO 49. ¡Es una orden!
No era un viaje largo, Victoria no estaba preocupada precisamente por eso, pero estaba muy consciente de que los estarían persiguiendo hasta que lograran terminar con los Rossi.
—Voy a darme un baño —murmuró—. Necesito sacarme todo esto de encima… me siento sucia.
Franco asintió, acariciando su rostro.
—¿Quieres que te bañe? —trató de sonreír él.
—Me vendrían bien un par de brazos fuertes así como los tuyos…
—¡Oye, oye…! —rezongó Franco.
—Está bien, está bien, los tuyos específicamente… —rio el