CAPÍTULO 48. ¿Qué vamos a hacer?
El rostro desencajado de Luciano emulaba con la rabia y la tristeza en el rostro de Vitto, pero antes de que pudiera hacer un solo movimiento, Enzo le quitó aquella hacha de las manos.
—Yo lo haré… —murmuró y su padre accedió mientras bajaba la cabeza y daba un par de pasos atrás.
Sobra decir que los gritos de Luciano parecía que se quedarían prendidos a las piedras de aquel almacén por muchos años, pero cuando Enzo terminó y lo metieron en una camioneta para llevarlo al hospital más cercano, e