CAPÍTULO 28. Solo con un beso
La mirada de Victoria subió por el cuerpo de Franco hasta la herida, y apretó los labios, porque no sabía exactamente lo que le provocaba. No había vuelto a acostarse con ningún hombre después de estar con él, y durante mucho tiempo había jurado que no le quedarían ganas de volver a hacerlo… pero verlo allí, con aquella tensión latente bajo la piel…
Por suerte él tenía los ojos cerrados con una mueca de incomodidad, y estaba demasiado cansado o demasiado aturdido como para darse cuenta de lo qu