CAPÍTULO 18. Una retribución.
Victoria respiró profundamente cuando aquel sacerdote le hizo una cruz sobre la frente, declarándola la Mamma de la ´Ndrangheta. Sentía el cuerpo entumecido y frío, como si se estuviera congelando despacito, pero sabía que eso solo era por el esfuerzo que estaba haciendo. Hacía muy pocos días había estado luchando por su vida, y ahora estaba allí, sacando fuerzas de donde no tenía para terminar aquella ceremonia.
Cada uno de los hombres de La Santa los saludaron con una inclinación de cabeza cu