Además lo que descubrí ayer, no podía terminar de procesarlo.
Traté de levantarme, quería correr, salir de ese lugar, pero simplemente no me quedaba ninguna fuerza. La noche anterior había superado en horrores la primera y si antes era difícil tratar con su gran miembro e insaciable deseo ahora esto lo hacía imposible. Me pregunté si las otras mujeres habían pasado por lo mismo, ¿Quien más conocía el secreto de Shandra? ¿todos los empleados estaban al tanto?. Tenía preguntas de sobra, pero no estaba segura de si quería saber las respuestas. La cama era un lío llena de fluidos y otras cosas. estaba tan húmeda que no me sorprendería que se deshicieran del colchon. Esperé a que llegaran mis mucamas, era un hecho que en ese momento no podía hacer nada por mi misma.
La puerta no tardó en abrirse y ellas entraron en silencio. Su rostro fue de genuina sorpresa cuando vieron mi estado y el estado de la cama, pero ninguna de las dos habló. Me ayudaron a levantar y con dificultad me llevar