Además lo que descubrí ayer, no podía terminar de procesarlo.
Traté de levantarme, quería correr, salir de ese lugar, pero simplemente no me quedaba ninguna fuerza. La noche anterior había superado en horrores la primera y si antes era difícil tratar con su gran miembro e insaciable deseo ahora esto lo hacía imposible. Me pregunté si las otras mujeres habían pasado por lo mismo, ¿Quien más conocía el secreto de Shandra? ¿todos los empleados estaban al tanto?. Tenía preguntas de sobra, pero n