Una vez más comenzó a moverse consumido por sus deseos perforandome sin saciedad, Los sonidos producidos no podían ser más vulgares y el olor que desprendía la unión de nuestros cuerpos llenaba la habitación. La sensibilidad estaba a tope y cada movimiento era un cosquilleo que hacía querer retorcerme. Sus ojos seguían el rebote de mis pechos que producía cada embestida, y no soportandolo más se apresuró a tomarlos con su boca. Su lengua se retorcía alrededor de mi pezón frotándolo en círculos desesperados. El calor de su cuerpo me estaba consumiendo, quería apartarlo un momento para descansar pero temía que si lo empujaba, iba a tomarme con más fuerza por venganza. Si al menos lograra encontrar una manera de satisfacerlo más rápido, no tendría que estar toda la noche con sus tormentos. Con mis manos palpé su espalda, firme y suave como se veía. Lo toqué de arriba hacia abajo con la punta de mis dedos tratando de hallar alguna zona sensible, empecé por el cuello, y fui bajando: hombro