Shandra me observaba con mucha atención, daba la sensación de que le gustaba lo que veía. Entrecerró los ojos y colocó su mano detrás de mi cabeza, agarrando mi cabello con rudeza. Dentro de mi sentí como se endurecía y aumentaba su tamaño haciendo más incomoda la felación. Quise retroceder y sacar su miembro de mi boca pero él se empujó contra mí volviendo a quitarme el aire. Fue doloroso así que las lágrimas recorriendo de nuevo mi rostro.
Entendí que era un idiota sin un mínimo de empatía, que solo buscaba su placer personal. Lastima que yo no estaba dispuesta dárselo.
Mientras perforaba mi garganta sin ninguna consideración, forcé mi mandíbula a cerrarse aunque esta se sentía rígida, presionando mis dientes contra su carne.
Él inmediatamente jaló mi cabello con brusquedad saliendo con prisas de mi agarre. El dolor tirante de mi cabeza hizo que lo soltara y una vez libre abandonó mi boca y me lanzó con furia al suelo.
_ ¡Mierda! - profirió con rabia.
Para evitar el golp