Abrí los ojos sintiéndome algo sedienta. Me encontraba en mi habitación sin preocupaciones, tranquila y relajada así que planeaba quedarme a dormir tal vez dos o tres horas más luego de beber un poco de agua. Era temprano en la mañana por lo que el sol aún ni siquiera se asomaba en el horizonte.
Al lado de mi cama estaba un jarrón lleno y un vaso preparado desde la noche anterior, solo tenía que estirar un poco la mano y servirme. Bebí sin ningún afán y al terminar, me recosté nuevamente cub