**ADVERTENCIA: CONTENIDO MADURO**
Roman llevó a Evelyn hasta la magnífica finca que Alexander les había regalado. Evelyn quedó sin aliento al acercarse: aunque el exterior parecía elegante y discreto, era claramente una propiedad de millones, con vistas panorámicas y extensos jardines cuidados llenos de flores en plena floración. La vista le arrancó una sonrisa genuina de placer.
Roman observó su reacción con satisfacción, luego tomó su mano y la guió al interior. El personal doméstico que Alex