SERA
—Te ves pálida —soltó Christy de repente durante el desayuno y parpadeó.
—Estoy bien —susurré, aunque mi voz me delató.
—¿Qué pasa, Será? —preguntó Christy. Dirigí la mirada hacia el otro lado de la mesa, donde el motivo de mi malestar estaba sentado tan campante, desayunando como si no supiera nada. Mi mente regresó a su rostro en ese momento, a la mirada que me había dado antes de salir de la habitación como si nada, como si lo que yo estaba haciendo fuera lo más normal del mundo.
—No me