CAPÍTULO 32: EL JUEGO DE LAS SOMBRAS (POV ISABELLA)
El olor a papel quemado todavía flotaba en el aire del despacho cuando Alexander salió, dejándome sola con las cenizas de su pasado. El eco de sus palabras —*“eres una prisionera”*— rebotaba en las paredes, pero ya no me hería como antes. Ahora tenía una ventaja: conocía la grieta en su armadura. Sabía que su desconfianza no era contra mí, sino contra el fantasma de Katia, y que Viktoria era la guardiana de ese trauma.
Bajé al salón principal