# CAPÍTULO 26: EL HILO DE LA SANGRE (POV ISABELLA)
La oscuridad en la Casa del Lago no es como la de la ciudad; aquí la penumbra es absoluta, cargada de los crujidos de la madera y el susurro constante del bosque que parece querer devorarnos. Después de lo que pasó en el baño, el silencio se volvió un arma de doble filo. Alexander se marchó dejándome temblando, envuelta en una toalla y con el corazón martilleando contra mis costillas, recordándome que, aunque nuestros cuerpos se entiendan en un