CAPÍTULO 16: EL ECO DE SAN PETERSBURGO (POV ALEXANDER)
Caminé por los pasillos del hotel como un hombre que acababa de escapar de un incendio, solo para darse cuenta de que todavía lleva las brasas pegadas a la piel. Mis pisadas, pesadas por el agua que aún goteaba de mis pantalones, eran el único sonido en el corredor alfombrado. Mi mente era un campo de batalla. *Inocente.* Esa palabra golpeaba mis sienes con la fuerza de un martillo hidráulico.
Había pasado años rodeado de lo peor de la huma