BRENDA
CAPÍTULO 21
—Gracias por traerme, señor. —incliné la cabeza un poco hacia abajo mientras agradecía.
—Espero que el ambiente haya sido de su agrado, señorita Ortega. —por la incomodidad el señor Valente acomodaba su moño de la corbata con impaciencia, él sólo miraba hacia los lados para evitar mis ojos.
Mi jefe, siendo como es, un hombre con clase y aunque muy vanidoso en algunos aspectos, se ofreció a acompañarme hasta la puerta de mi casa, con la excusa de ser un caballero que tiene el