La agresora quedó perpleja, y Alina no se quedó atrás. ¿A qué venía eso de llamarlo "tío"? El semblante de Oliver seguía lúgubre.
—¿Esta mujer viene contigo?
El joven asintió.
—¡Sí! Si le faltó al respeto, le juro que llegando a la casa me encargo de darle una buena lección.
La extraña no daba crédito a lo que oía. Tiró del brazo de Nathan, haciendo un gesto de frustración.
—¿Pues quién es este tipo? ¿Por qué le tienes tanto miedo?
Tito soltó una carcajada.
—¿Lleva todo este rato haciendo un es