Alina sacó el celular, presionó el botón de reproducir y una voz nítida llenó el salón:
—¡Eres igualita a tu madre, pura cara de mosca muerta que solo sirve para enredar a los demás!
—Mi madre falleció hace mucho tiempo, así que más te vale medir tus palabras y no volver a insultarla.
—¡Se murió de puro horror al verte nacer! ¡Solo sirvió para parir a una basura como tú! Tu madre no pudo ganarle a la mía, ¡así que ni sueñes con quitarme a mi Vi!
En esas pocas frases, todos los presentes pudiero