Alina levantó la cara, con el rostro fresco y sonriente, como si el asunto no tuviera nada que ver con ella.
—¿Qué cosa hay que arreglar?
Mariza puso mala cara.
—Alina, estoy tratando de proteger tu reputación. No te pases de lista y vete a la casa de inmediato.
—Me acusa en público de estar embarazada sin haberme casado, ¿y a eso le llama "proteger mi reputación"? ¿Por qué no le hace ese mismo favor a Lia?
Una mueca burlona se dibujó en sus labios.
—¡Qué insolencia! Lia es una señorita Quiroga