Alina recibió el dinero en su cuenta, llamó al vendedor y le pidió ver la propiedad antes de realizar el pago.
El agente inmobiliario se apresuró a buscar el auto con evidente entusiasmo y la llevó hacia la casa en Valle Sur.
Durante el trayecto, miraba por la ventana y planeaba usar la propiedad para alojar primero a Kato y a los demás. Una vez que la situación se calmara, ellos mismos podrían decidir si querían quedarse a vivir en Cashland con ella o buscar su propio camino.
Al fin y al cabo,