Uriel gritó con furia. Alina no entendía por qué estaba tan alterado. Tal vez era preocupación, tal vez frustración. Como fuera, verla parada ahí con cara de despistada lo llenaba de rabia.
Ella guardó silencio un largo rato antes de contestar.
—¿Y luego? ¿Hubo un tiroteo en el muelle y por eso él ya es un criminal imperdonable?
Arrugó la frente, mirándola con incredulidad. No podía concebir que, tras escuchar algo así, ella siguiera ahí parada defendiéndolo con tanta calma. ¿No debería esta