Cristina era una empleada nueva y aún no tenía tareas asignadas en la casa. Alina aprovechó la situación y le pidió a don Martín que la dejara como su asistente personal, a lo que el administrador accedió sin ningún problema.
La joven la seguía a todas partes con un gran entusiasmo.
—Señorita, ha bajado muchísimo de peso.
—Bajar de peso no es suficiente, necesito hacer ejercicio. Mi condición física actual es pésima.
—¿Entonces va a ir a un gimnasio?
—No, me inscribí en clases particulares de d