Al entrar a la oficina, el doctor Duarte estaba sentado detrás del escritorio. Se ajustó los lentes de armazón dorado.
—Señorita Alina, ¿qué malestar tiene?
Ella respondió sin rodeos.
—Estoy embarazada, necesito que me des unos resultados de laboratorio que lo confirmen.
—¡Pfff!
El médico no pudo contener el agua que estaba bebiendo y la escupió de golpe. Luca la observó de arriba a abajo, notando su cara juvenil y llena de vida.
—¿Cuántos años tienes?
La joven lo miró confundida.
—Veintidós, ¿