El asistente de Damián pasó por Nely y por él para llevárselos; Luca también se había marchado a su casa, y a Sami un empleado ya lo había subido a su habitación para que durmiera.
Paul seguía tirado en las escaleras. Se dio media vuelta y, todo amodorrado, murmuró:
—Dime una cosa... ¿qué tengo yo de malo?
Isabel pasaba por ahí en ese momento. Negó, resignada, y se sentó junto a él.
—¿Y quién dijo que tienes algo malo?
Paul entreabrió los ojos, echó un vistazo y volvió a cerrarlos, dejándo